CMZ

CMZ | Escribimos nuestra historia

05/04/2019

Desde la humildad, podemos afirmar que, a día de hoy, CMZ es un conocido fabricante de tornos CNC. De vez en cuando, nos gusta echar la vista atrás para recordar cómo empezó todo, ver qué nos ha llevado hasta aquí y todas las fases por las que ha pasado nuestra empresa. Sin saberlo, hemos ido construyendo nuestra historia y, tal y como dice este video, "todo el mundo tiene una, ésta es la nuestra"

Todo empezó en 1945

CMZ es una empresa familiar. Un legado que, los Zumarraga han ido transmitiendo de generación en generación. Fue Florencio Zumarraga, el abuelo de los actuales dueños, quien empezó todo en los bajos de un pequeño edificio de Zaldibar. Entonces, CMZ fabricaba todo tipo de maquinaria hasta que lanzó las limadoras L-350 y, con ello, saboreó las mieles del éxito.

Afán de superación

Sin embargo, no todo siempre fue tan bonito. En los 60, CMZ se ve afectada por una fuerte crisis de estabilización que logra superar gracias al trabajo duro y a las exportaciones. Esto les permite crecer, aumentar personal, cambiar de instalaciones y, con ello, aumentar su capacidad productiva. Tras las limadoras, llegaron los tornos paralelos y con ellos los Halcón 360, los primeros tornos CNC de CMZ. Justo en ese momento, entran en escena los hermanos Zumarraga y los acontecimientos toman un rumbo inesperado.

Especialización y perseverancia

Dicen que, para alcanzar el éxito hacen falta dos cosas: soñar y trabajar. La tercera generación estaba al mando de CMZ y la empresa atravesaba un difícil momento. Cuando todos los fabricantes apostaban por diversificar y aumentar la cartera de productos, Aitor e Iñaki Zumarraga decidieron ir a contra corriente y especializarse únicamente en los tornos CNC. En aquella época, una decisión tan arriesgada y controvertida, parecía ser una firma directa de la sentencia de muerte. Nada más lejos de la realidad. Soñaron con fabricar los mejores tornos CNC y, poco a poco, lo consiguieron.

Expansión imparable

Conscientes de la necesidad de consolidar su presencia a nivel europeo, en 2004 CMZ da el pistoletazo de salida en esto de la internacionalización con la apertura de CMZ Francia. Filial que alcanza este año su 15 aniversario gracias al intachable trabajo de Laurent Loustalot y su equipo. Después de Francia, CMZ llega a Reino Unido y Alemania con filiales propias. Por último, y no por ello menos importante, Paolo Paccagnini junto con su fiel compañero de batallas Renzo Codari, pone en marcha la filial ítala de CMZ. En los últimos 5 años ha hecho del país de la pizza, el principal mercado de CMZ. Desgraciadamente, Paolo ya no está con nosotros, pero siempre será eterno.

Alta capacidad productiva

La puesta en marcha de Seuner, la segunda planta de montaje de CMZ, marca un antes y un después. La Serie TD, que incluye los tornos CNC para el mecanizado de piezas de 2 y 3 metros, se fabrica íntegramente en esta nueva planta. Una apuesta fuerte de la compañía en pro del aumento de su capacidad productiva.

Amplia gama de tornos CNC

Fabricamos tornos CNC robustos, potentes y fiables con una buena relación calidad precio. La mayor parte de piezas que los componen están fabricadas en plantas de nuestra propiedad: Mecaninor, Precitor, Cafisur, Meydi… lo que nos hace controlar el proceso al 100% y emplear los mejores materiales. Contamos con una gama de productos entre la que el cliente, encontrará seguro, el torno CNC que busca: desde los siempre funcionales y reputados tornos de la Serie TA, pasando por los TX multitorre de guía prismática hasta llegar a los imponentes TDs equipados con cabezales integrados y herramienta motorizada de 12.000 rpm.

Los números hablan

Siendo una empresa familiar, CMZ la formamos más de 300 trabajadores de diversas nacionalidades y culturas, pero con un sueño en común: trabajar en equipo dando lo mejor de nosotros mismos para fabricar unos tornos CNC de primera calidad. 32.000 m2 de instalaciones y todo ese "saber hacer" acumulado durante casi 75 años de historia, hacen que podamos entregar a nuestros clientes 2,5 tornos al día de media. Un número nada desdeñable teniendo en cuenta nuestra filosofía y ADN de empresa familiar.

Seguiremos soñando

Y es que, al final, señores, esto va de sueños. De proyectar, de creer que se puede, de sacrificios, de ir a contracorriente y, en definitiva, de dar lo mejor de uno mismo en cada momento. Gracias a todo eso, hoy somos lo que somos. No podemos adivinar el futuro, pero trabajaremos duro creyendo que podemos hacerlo, sabiendo que con tesón, ilusión, esfuerzo y disciplina se llega lejos. Muy lejos.